Las válvulas termostáticas son un elemento de ahorro energético que puede instalarse de forma rápida, sencilla y económica en cualquier radiador, proporcionando un ahorro energético prácticamente inmediato y mejorando el confort de la vivienda.

El ahorro de energía que se consigue al utilizar los cabezales termostáticos puede llegar al 10-15% y hasta un 20-25% si se combinan con un sistema de reparto de los gastos de calefacción.

Recomendaciones de uso

  • Ajustar de la manera oportuna la temperatura en cada estancia de la vivienda, por ejemplo: posicionar el radiador del salón en la posición 3.5 que equivale aproximadamente a 22-ºC y en la posición 3 que equivale a 20ºC en los dormitorios. Cada vecino tiene que encontrar su temperatura de confort, pero hay que tener presente que cada grado adicional de la temperatura en la estancia aumenta aproximadamente un 6% el consumo de energía.
  • Cerrar la válvula antes de abrir las ventanas, el aire frío que entra en el ambiente activa inmediatamente el flujo de agua caliente y por consiguiente se produce un inútil derroche de calor.
  • Evítese cubrir el cabezal termostático, para asegurar su funcionamiento correcto.
  • En caso de ausencias prolongadas durante el invierno se recomienda poner el mando de la válvula en la posición Antihielo. (*)
  • Durante el verano (con el sistema desactivado) es oportuno poner el mando de la válvula en el número 5, para prolongar la “vida” de sus juntas.